La caja del dueño
Al cerrar un turno, el dinero se queda en el cajón. La caja del dueño es el paso siguiente: lo que tú recoges y te llevas, separado de lo que la caja necesita para trabajar mañana.
Sirve para contestar la pregunta de siempre: «¿cuánto dinero mío hay aquí ahora mismo?».
Los turnos por recoger
Cada turno cerrado cuyo dinero todavía no recogiste, con lo que dejó. Tocas uno, cuentas lo que de verdad te llevas y queda recogido.
Ojo con una cosa: se recoge lo que te llevas, no lo que la cuenta diga. Si dejaste algo de fondo para mañana, recoge menos; la app lo entiende y no te va a llevar la contraria.
Si un turno se cerró sin contar el efectivo, aquí te lo dice: «se cerró sin contar el cajón». Esa cifra es lo que se cobró en billetes, no lo que alguien contó, y conviene saberlo antes de confiar en ella.
Apartar de cada turno
Se puede decir que de cada turno se aparte algo fijo —para el proveedor, para la renta, para lo que sea— y que el resto quede disponible. Es la forma de no gastarse el dinero que ya tenía dueño.
El historial
Lo que dejó cada turno y lo que se recogió de cada uno. Es el libro de la caja, y no hay que llevarlo a mano.
Si algo sale mal
- Recogiste de menos. No pasa nada: la diferencia se queda como pendiente y la recoges cuando quieras.
- El dinero no está. Mira los retiros del turno: es lo primero que hay que descartar, porque el dinero que salió del cajón sale ahí.
Y ahora
Y para saber si el negocio va bien de verdad, lo que ganas.